sábado, 9 de abril de 2022



El canal Beagle

 

          El canal Beagle u Onashaga (en idioma yámana: 'canal del norte') es un paso marítimo en el extremo sur de América que conecta el océano Atlántico con el Pacífico. Localizado a la altura del paralelo 55° sur, se extiende aproximadamente 250 kilómetros a lo largo de la costa sur de la isla Grande de Tierra del Fuego, separándola de la región de los archipiélagos más australes. Parte de su curso determina la frontera entre Argentina y Chile.

          El retroceso posglacial, de una masa de hielo que había descendido de las cumbres cordilleranas, determinó que ese valle longitudinal fuese invadido por las aguas del mar, dando origen al mencionado canal de varios centenares de metros de profundidad media y una anchura promedio algo mayor a las dos millas náuticas (3,7 km).


          Los canoeros yámana, los pobladores más australes del mundo, fueron, desde hace unos diez mil años, los primitivos habitantes de la costa meridional del curso que ahora llamamos Beagle, es decir, de las islas, islotes y canales situados al sur del mismo. En cambio, dentro del territorio de la isla grande, desde la costa norte del canal hasta orillas del estrecho de Magallanes, vivían los selk’nam (mal llamados “onas”) que eran cazadores pedestres, pero no navegantes, así como sus vecinos los haush, encerrados en extremo sureste de la isla (Península Mitre).

          El nombre Beagle hace referencia al bergantín HMS Beagle  que realizaba estudios hidrográficos en las costas australes de América entre 1826 y 1830. (1)

          En el mes de abril de ese último año, mientras aquel permanecía anclado en bahía Orange y el oficial de la marina real británica Matthew Murray cumplía órdenes superiores de explorar esos contornos, descubrió un canal que se extendía de este a oeste y hasta donde alcanzaba la vista, de unas dos millas náuticas de ancho, al que se le dio el nombre del navío que comandaba, por entonces, el capitán Robert Fitz Roy.

(1) HMS siglas de un acrónimo naval ("His Majesty's Ship") que en español se traduce por "Navío de Su Majestad".



         “Todo el archipiélago pertenece a Chile excepto la isla de Los Estados y la mitad oriental de isla Grande que pertenecen a Argentina. A finales de 1978 los dos países estuvieron al borde de la guerra por la discrepancia entre los límites de ambos estados, especialmente en el Canal de Beagle y en las islas al sur de éste. Con la mediación del Vaticano, en 1984 se firmó el tratado de Paz y Amistad entre ambas naciones (ratificado en 1985) que puso fin al conflicto y fijó definitivamente las fronteras australes entre Argentina y Chile.” (2)


(2)https://www.navegar-es-preciso.com/news/el-archipielago-de-tierra-de-fuego-y-la-navegacion/


Un mapa misterioso

          La importancia geopolítica de la cartografía se hace evidente cuando, no habiendo instalación permanente o posesión efectiva de un territorio, se recurre a lo que John Elliott (citado por Rodríguez Couto) definió como la «ocupación simbólica del espacio» que se concretaba mediante la imposición de nombres a las tierras recién descubiertas, designaciones con las que se pretendía introducirlas en el mundo ideológico de sus descu- bridores.

          De esta forma de posesión simbólica del espacio se dejaba constancia en planos, cartas o mapas, con la finalidad de afirmar los derechos sobre el territorio cartografiado, frente a potenciales rivales que pretendieran discutir su propiedad (Elliott, 2011). (1)

          Por tal razón, las sucesivas expediciones se cuidaban de renombrar todos aquellos lugares “nuevamente descubiertos”, denominaciones que no siempre tuvieron entrada en el uso gene- ralizado o en la toponimia respectiva. 

(1) David Rodríguez Couto: El poder está en el mar. La expedición de los hermanos nodal- National Distance Education University - Article  in  Obradoiro de Historia Moderna · 2018.- 


 

1.- El “pre-descubrimiento” del Beagle

          En el Departamento de Cartas y Planos de la Biblioteca Nacional de París se conserva, trazada sobre pergamino, una carta manuscrita y coloreada denominada El Pacífico, obra del cartógrafo holandés Hessel Gerritsz (1581-1632) realizada en el curso del año 1622, para la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales – Vereenigde Oostindische Compagnie – (VOC) empresa creada en Países Bajos durante 1581 con el objeto de intensificar las exploraciones oceánicas con fines comerciales. (1)

          Hessel Gerritsz, que había sido aprendiz del célebre Willem Jansz Blaeu, recibía los cuadernos de bitácora, donde se apuntaban los rumbos, velocidades, maniobras y demás accidentes de la navegación; además, por su posicionamiento como cartógrafo oficial de la mencionada compañía, disponía de informaciones fidedignas y actualizadas sobre tierras y mares lejanos, pormenores que usaba para crear las cartas náuticas a emplear en las siguientes expediciones, sistema copiado de la Casa de Contratación de Sevilla.


          

          


          Arriba, a la derecha de esta carta se destacan los retratos de los tres navegantes relacionados con el océano Pacífico: 

          -  Vasco Núñez de Balboa (el primero que lo avistó en 1513 y lo nombró Mar del Sur) 

          -  Fernando de Magallanes (el primero que lo cruzó, en 1520/21 y le puso de nombre Mar Pacífico) 

         - Jacob Le Maire (el primero que lo navegó rebasando el cabo de Hornos, en 1616, dando origen a la cartografía de Tierra de Fuego propiamente como una isla). (2)

          En lo referente al canal en cuestión, debe observarse atenta-mente el ángulo inferior derecho de esa carta náutica, imagen que a continuación se muestra aumentada.   

 

(1) Hessel Gerritsz (c. 1581–1632), Map of the Pacific Ocean, 1622, Bibliothèque nationale de France, París, département des Cartes et Plans.

(2) Pacífico (Océano) Cartas náuticas siglo XVII – Catálogo de la Cartoteca – Instituto Geográfico Nacional – Gobierno de España –
https://www.ign.es/web/catalogo-cartoteca/resources/html/034030.html



          Esta podría ser la primera representación cartográfica del canal Beagle, “descubierto” oficialmente dos siglos más tarde, en 1830, como se expresara ut supra.  

          En esa carta también se demuestra el carácter insular de la Tierra del Fuego y por lo tanto su falta de conexión con un incógnito territorio austral, confirmando que no era parte integrante de ninguna masa continental.

          En la parte sur de la isla, se puede observar un trazado que une las aguas del Atlántico con las del Pacífico, aunque con una curvatura y una amplitud exageradas, se interpreta que no puede ser otro que ese canal que se denominaría Beagle doscientos años después.

          No se conoce con certeza que navegante ha sido la fuente fidedigna o que expedición proporcionó a Hessel Gerritsz la infor-mación necesaria para que éste produjera esa original represen-tación.

          Para la época en que éste trazó su mapa de 1622, sólo consta la realización de dos expediciones: en primer lugar, la neerlandesa comandada por Jacob Le Maire y Willem Schouten (1615 a 1617) que encontró el paso austral del cabo de Hornos en su circunnavegación de 1616.

          En relación con dicha expedición, se sabe que mantuvo un rumbo relativamente alejado de las costas, trayectoria que Gerritsz reproduce en su obra (con línea de puntos) por lo que resulta evidente que, si bien dispuso de alguna información al respecto, ninguna referente al canal en cuestión.

          En segundo lugar, debe tenerse en cuenta que la otra nave-gación exploratoria, anterior al mapa aludido, fue la flota española de los hermanos Nodal, llevada a cabo entre 1618 y 1619, que en principio es descartada como fuente informativa de Gerritsz, por-que en los materiales cartográficos que produjo se advirtieron, sobre la costa este de la isla, el trazado de una especie de embocadura, que podría ser la de un canal, pero que no tiene la continuidad necesaria como para desembocar en la costa del oeste.

          Pero existe una carta que bien pudo haber contribuido a la inspiración de Gerritsz y esa es la que realizó el cartógrafo flamenco Pieter de Letter, rotulada Carta de la Tierra del Fuego con los estrechos de Magallanes y Le Maire, datada en 1618, es decir, antes de la travesía de los hermanos Nodal y en el que, extrañamente, las inscripciones están en lengua portuguesa. Dicho autor no participó en la expedición de Schouten y Le Maire, Pieter de Letter fue tripulante de la flota de Joris van Spilbergen, corsario neerlandés que, entre 1614 y 1617, persiguió los galeones y atacó puertos españoles en América.




          En la carta de Lettre se dibuja al sur de la isla una abertura o embocadura de un posible canal cuyas líneas paralelas sugieren su prolongación hacia el interior y sobre cuya costa, en portugués, se ha anotado “o Rio grande por a parte do sul tres ilhas”, vale decir, "Un río grande, por la parte del sur tres islas".

          Según Martinic, esta afirmación pone en evidencia que el cartógrafo estuvo situado precisamente en la embocadura oriental del canal Beagle, donde es notorio que hay tres islas – Picton, Nueva y Lennox – observando hacia el occidente un anchuroso canal por el cual discurría una corriente de agua semejante aun curso fluvial.

          En cuanto a la leyenda en portugués, parece indicar que se trataría de una copia realizada con motivo y en ocasión de las tareas preparatorias de la expedición de los hermanos Nodal, travesía a los mares del sur que se estaba organizando en Lisboa.

          La misma pieza, en la costa fueguina suroccidental, muestra una abertura que parece ser de una boca de canal, la que imagi-nariamente podría concatenarse con aquella del "río grande" y dar forma a un trazado de canal similar al dibujado por Hessel Gerritsz, trazado que correspondería al innominado canal austral de la isla de Tierra del Fuego.

          El flamenco Pieter de Lettre pudo haber sido la fuente que informara a Hessel Gerritsz para el trazado de esa parte de su gran mapa “El Pacífico”, pero nada impide considerar que otros nave-gantes hayan incursionado por la embocadura o por la desemboca-dura referidas, sin documentar esas circunstancias.  

          También llama poderosamente la atención que después de esa pieza cartográfica, trazada por un artista competente, ningún otro experto contemporáneo o posterior haya reproducido esta importante peculiaridad del relieve fueguino, en ese sentido se pueden rever las obras de Guillermo Blaeu y Pieter Keer, entre otras, las que suelen insinuar alguna entrada, en una u otra orilla de la isla, sin completar en forma terminante ese trazado.

          Por otra parte, la abertura que en la carta de Lettre se señala como la boca de un “río Grande”, que en realidad se pretende ver como el inicio de un canal de costa a costa, en el mapa de Keer, y otras cartografías, se menciona como “bahía del Buen Suceso”, topónimo con se designó esa amplia concavidad natural de la línea costera ocupada por el agua de mar, donde fondeara la expedición de los hermanos Nodal en enero de 1619.



          No obstante, puede decirse que, aunque con ciertas dudas, Pedro de Lettre pudo haber conocido directamente, por interpósita persona o acaso intuir, como efectivamente lo harían después, en 1624, otros marinos holandeses de la expedición de L’Hermite, en el sentido “que la Tierra del Fuego está dividida en varias islas y que por sus canales se puede passar al mar del sur, sin tocar ni ver el cabo de Hornos, el qual se ha de dexar hazia el austro”. (1)

(1) Mateo Martinic Beros: El canal Beagle en un mapa del siglo XVII – Anales Instituto Patagonia. Serie Cs. Hs. (Chile) 2000.-

 

          Ahora resulta que, según esas declaraciones, la isla estaría surcada por más de un canal, cursos que posibilitarían el paso de un océano a otro, sin entrar al estrecho de Magallanes ni navegar el cabo de Hornos.

 

 

 

2.- El otro canal “imaginario”

 

          Puede observarse en la imagen siguiente, en la zona norte del fragmento fueguino, un trazado que también podría tomarse como correspondiente a otro canal interoceánico, donde se lee, “Entrada de San Sebastián”. 



          Para aclarar este punto es necesario consultar, también, otro trabajo de Martinic Beros, prestigioso historiador chileno contem- poráneo, especializado en investigar y difundir el patrimonio histórico y cultural de la región magallánica, escrito que se refiere a la expedición de los hermanos Nodal, conocida como “la jornada del estrecho”. (1)

(1) Mateo Martinic Beros: Cuatro siglos del viaje de los hermanos Nodal a la Tierra del Fuego (1618-1619) – Magallania – Punta Arenas (Chile)

 

          La política monopólica de la VOC originó que algunos de los mercaderes excluidos buscaran un nuevo paso entre el Atlántico y el Pacífico. Por esa razón, Isaac Le Maire, uno de los mayores accionistas de la VOC, fundó la Compañía Austral (Australische of Zuid Compagnie) con sede en la ciudad de Hoorn, entonces su hijo Jacob y el experto navegante Willem Corneliszoon Schouten se aventuraron en los mares del sur para sortear el estrecho de Magallanes.

          Cuando la travesía neerlandesa descubrió el nuevo paso (que denominaron Le Maire) observaron que esta angostura de 24 km se abría, entre la península situada al oeste que llamaron tierra de Mauritius van Nassau, en honor del futuro Príncipe de Orange (actualmente península Mitre) y las islas del este nombradas Staten Landt (Islas de los Estados) en honor al parlamento de los Países Bajos. El 31 de enero de 1616 la expedición alcanzó los 57 grados y 48 minutos de la latitud sur a la altura de un cabo que bautizaron también como Caep Hoorn (Cabo de Hornos) por la ciudad holandesa del mismo nombre. (2)

(2) David Rodríguez Couto: La expedición de los hermanos Nodal (1618-1619) Facultad de Geografía e Historia – Universidad Nacional de Educación a Distancia. -


          Con el regreso a Holanda de Willem Schouten en 1616 (Le Maire murió en el retorno) tras el viaje de circunnavegación al sur de América, se divulgan las noticias sobre los confines del continente americano y la existencia de un nuevo paso, entre los océanos Atlántico y Pacífico.

          Es necesario aludir al caso del marino español Francisco de Hoces, capitán de la carabela San Lesmes, formaba parte de la expedición de García Jofre de Loaysa a las islas Molucas, que partió de La Coruña el 25 de mayo de 1525. Intentando atravesar el estrecho de Magallanes, una fuerte borrasca dispersó a las naves de Loaysa, alejando a la San Lesmes hacia el Atlántico sur. Según el perspicaz tripulante Andrés de Urdaneta, “hasta cincuenta e cinco grados [...] que les parecía que allí era el acabado de la tierra”, por lo que algunos autores han creído ver que llegó hasta el mismo cabo de Hornos, hoy totalmente descartado, según la Real Academia de la Historia con sede en Madrid.

          Por entonces, comienzos del siglo XVII, aun la mayoría de los navegantes seguían pensando que la costa sur del estrecho de Magallanes pertenecía a la Terra Australis, aunque la insularidad de la Tierra de Fuego ya había sido insinuada tiempo atrás, cuando el pirata inglés Sir Francis Drake, en su viaje del año 1578, después cruzar el estrecho de Magallanes, alcanzó los 57 grados de latitud sur, situándose de este modo en la longitud del cabo de Hornos, si bien en su diario de viaje no se apuntó este descubri-miento, sí se sugiere la existencia de una posible ruta al sur, dando por cierta así la mencionada insularidad de Tierra de Fuego. Por su parte, Pedro Fernández de Quirós también se hacía eco en 1605-1606 del testimonio de un geógrafo que estaba al servicio del corsario Richard Hawkins, quien afirmaba la posibilidad de que hubiese un paso más al sur, cuestión esta que Quirós planteará luego en sus memoriales.

          Si bien en España se tenían algunas dudosas informaciones al respecto, incluso desde la incursión de Francis Drake, tras el viaje de Schouten y Le Maire el rey Felipe III y su consejo de cortesanos, consideraron imprescindible despejar toda duda y comprobar la veracidad del aserto referido al contorno final del continente y la exactitud geográfica de ese pasaje interoceánico, inconmensurable espacio franco, es decir exento del dominio español, que era preciso navegar mediante una expedición armada y fletada por la corona hispánica.

          El marino gallego Bartolomé García de Nodal, un capitán de probada experiencia, fue designado para organizar la expedición, su avezado hermano, Gonzalo de Nodal, formó parte de la plana mayor, además de un calificado grupo de pilotos, encabezado por Diego Ramírez de Arellano, cosmógrafo de nota, al que se sumaron los flamencos Pieter de Letter (Pedro de Letre para los españoles), Jan de Witte (Juan Blanco) y Valentyn Janszoon o Janssen, entre otros, pues para la expedición se contrataron en total ocho pilotos, todos con acreditada pericia náutica y conocimientos de la geografía meridional, así se embarcaron también los portugueses Juan Lopes y Juan Manso, recurriéndose además a los castellanos Simón Saneado y Juan Núñez de Nodal, sobrino de los capitanes de la travesía.



          Un problema recurrente en aquellos tiempos era reclutar pi-lotos españoles con algún conocimiento y relativa experiencia en la navegación hacia los rumbos alejados de la “carrera de Indias”, por esta razón se contrataban extranjeros idóneos, especialmente de los Países Bajos, prácticos foráneos que, aunque de esta manera tenían acceso a las cartas náuticas españolas, virtualmente secretas, también aportaban sus exclusivos conocimientos cartográficos, adquiridos en la época del mayor expansionismo marítimo holandés.

          A fines del siglo XVI y primera mitad del siguiente, desde 1580 hasta 1640, el reino de Portugal estuvo unido a la monarquía hispánica, en los años que se tratan bajo la corona de Felipe III, imperio súper dimensionado que se asentaba sobre los vastos dominios resultantes de sus respectivos territorios de ultramar, posesiones que dependían de la fluidez de las rutas oceánicas para su conservación, cuando la corte de Madrid comenzó a preocuparse ante pujante crecimiento del poderío naval de los Países Bajos y su ofensiva religiosa e ideológica que cuestionaba los derechos de España derivados de las bulas papales y el Tratado de Tordesillas. (3)

          En virtud de esa unión dinástica y por razones de costos, la adquisición de los materiales y la construcción de las naves para la travesía se realizaron en Portugal, donde también se reclutó la marinería de manera forzosa, aunque se le adelantaron diez mensualidades.    

 

(3) David Rodríguez Couto: El poder está en el mar. La expedición de los hermanos nodal- National Distance Education University - Article  in  Obradoiro de Historia Moderna · December 2018.-

 

          Ultimados los preparativos, finalizado el alistamiento de las naves, así como el equipamiento y aprovisionamiento de las tripulaciones, con Bartolomé de Nodal embarcado en la carabela capitana Nuestra Señora de Atocha y su hermano Gonzalo en la carabela Nuestra Señora del Buen Suceso, zarparon del puerto de Lisboa el 27 de septiembre de 1618.

          El 15 de enero avistaron el cabo Vírgenes y la embocadura atlántica del estrecho de Magallanes, el día 18 emprenden el reco-nocimiento, por el este, de esa isla grande que algunos asociaban con los humos y los fuegos, procediendo a identificar los diversos accidentes costeros que despuntan en su derrotero.

          El 20 de enero de 1619 asignaron el topónimo “canal de San Sebastián”, nombre del santo del día, a lo que en realidad es una amplia bahía, cuya boca mide alrededor de 9 millas náuticas, unos 17 km, con una profundidad promedio de 20 metros, donde fon-dearon para reparo de los vientos del oeste.

          Una de las piezas cartográficas, derivada de ese viaje de los Nodal, es obra del cartógrafo portugués Pedro Teixeira Ealbernas, realizada en 1621. Manuscrita e iluminada, presenta en su trazado y toponimia el error de considerar una “entrada” o “canal” inexistente, supuesto cauce que comunicaría el Atlántico con el estrecho magallánico, donde en realidad está esa amplia bahía que conservó el nombre de San Sebastián.



          Evidentemente, Gerritsz tuvo a su alcance el material trazado con motivo y en ocasión de la travesía Nodal, ya que en su mapa de 1622 también aparece la supuesta “entrada” o “canal”, itinerario en el que también participara Pieter de Letter, el autor de aquella carta de 1618, manuscrita en portugués.


 

 

3.- Continuación del viaje

 

          El día 22 anclaron en la que denominaron bahía del Buen Suceso, nombre de una de las embarcaciones, memorable porque los expedicionarios tuvieron el primer avistamiento cercano y contacto pacífico con una parcialidad de cazadores isleños haush), cuya presencia la gente de Magallanes sólo había intuido por sus humos y fuegos.

          El lunes 28 de enero de 1619, la corriente oceánica se mostró con tanta fuerza y vigor hacia el sur, de manera que, con muy poco viento, o sin él, en tres horas estaban inmersos en el Mar del Sur (Océano Pacífico) donde debieron soportar la contracorriente del norte, con cierto temor porque parecía que “rompía la mar”.

          Al día siguiente, martes 29, fueron corriendo la costa al oeste, hasta llegar a la boca de una bahía, San Gonzalo (como la denominaron seguramente para enaltecer al capitán de una de las carabelas, Gonzalo de Nodal) igual nombre dieron al cabo que “está a la boca de la Bahía”.

          La noche del lunes 4 de febrero los encontró en el cabo San Gonzalo, porque turbonadas y corrientes adversas obligaron a fondear en esa bahía. Según la relación de los Nodal, desde el cabo San Gonzalo al de San Idelfonso (Hornos) se encuentran tres islas, la primera, que está sola y distante un par de leguas, poco más o menos, de las otras dos, que desde lejos parecen una sola. Tal vez los autores se hayan referido a las islas Nueva, Picton y Lenox, también conocidas actualmente como “las islas del Beagle”, las que están rodeadas de varios islotes “que parecen barcos sobre la mar” y forman parte del archipiélago situado en el extremo oriental del Beagle. (1)                                                                                               

          En las costas que fueron “descubriendo”, encontraron muchas ensenadas, las que resultan ser grandes bahías. Una de esas entradas era, en realidad, la boca del canal posteriormente denominado Beagle, frente al cual pasaron, sin entrar en él. 

(1) Bartolomé García y Gonzalo de Nodal (1621): "Relación del viaje que por orden de Su Magestad y acuerdo del Real Consejo de Indias. Hizieron los capitanes Bartolomé García de Nodal, y Gonçalo de Nodal, hermanos, naturales de Ponte Vedra, al descubrimiento del Estrecho nuebo de S. Vicente y reconosimiento del de Magallanes."



          Aquella entrada es la bahía Aguirre, sobre la entrada del canal Beagle y en la punta Kinnaird, del cabo San Gonzalo, se encuentra el faro del mismo nombre, no habitado, perteneciente a la Armada Argentina, instalación que se caracteriza por no presentar suficiente contraste con respecto a la topografía circundante. (2)

(2) Estudios Patagónicos – Faro San Gonzalo – Roberto Hilson Foot –
 https://www.estudiospatagonicos.com.ar/informes/faro-san-gonzalo.htm

 

          El viaje prosiguió a través de los pasos descubiertos por los holandeses, también reconocieron el cabo que se creía terminal de América y observar el notorio peñón insular, con lo cual tuvieron la evidencia del confín continental y de la inmensidad oceánica que lo circunda,

          En los días siguientes, los fuertes vientos y el impetuoso oleaje los derivaron hacia el sudoeste de ese cabo de Hornos, llegando a navegar latitudes australes nunca antes alcanzadas y descubrir, en medio de un mar agitado, con copiosos aguaceros o  densas neva-das, un pequeño archipiélago, conjunto de pequeñas y desconocidas islas, islotes, arrecifes y promontorios rocosos, de escasa superficie, costas abruptas y escarpado relieve, islas a las que le impusieron el nombre del piloto mayor de la expedición Diego Ramírez, topónimo que tiene entrada tanto en la obra del portugués Pedro Teixeira Ealbernas de 1621 como en la Hessel  Gerritsz de 1622, con lo que también se comprueba que éste último tuvo acceso, en todo o en parte, a las informaciones y documentación originadas por “la jornada del estrecho”, llevada a cabo por los hermanos Nodal. (1) 

(1) David Rodríguez Couto: La expedición de los hermanos Nodal (1618-1619) Facultad de Geografía e Historia – Universidad Nacional de Educación a Distancia.


Islas de Diego Ramírez
Reconocimiento del Estrecho de Magallanes  (frag. modif.)
Pedro Teixeira Ealbernas (1621)



          El tornaviaje se verifica a través de la boca occidental del Estrecho de Magallanes para completar la primera circun- navegación fueguina. 

“El hallazgo holandés de tres años antes quedaba comprobado y ratificado: la tierra del sur del estrecho de Magallanes era una isla (tal como lo había preanunciado Drake en 1578) y al sur de su cabo terminal únicamente había mar libre, un nuevo paso franco para navegar.” (1)

          Fue una expedición exitosa, ya que no solamente se alcanzaron todos los objetivos, sino que, además, no se perdieron ni vidas ni barcos y la campaña se realizó en el corto lapso de nueve meses y trece días. 

(1) Mateo Martinic Beros: Cuatro siglos del viaje de los hermanos Nodal a la Tierra del Fuego (1618-1619) – Magallania – Punta Arenas (Chile) 


          No obstante, se siguen ignorando cuales fueron los datos que obraban en poder de Hessel Gerritsz para que éste produjera esa original representación cartográfica, en tanto que se conocen, por ejemplo, las fuentes de las cuales se informó para el trazado de las islas que actualmente se denominan Malvinas y Australia.


ARCHIPIÉLAGO MALVINAS

          Ante las múltiples dificultades que se le presentaron a la primera expedición neerlandesa al estrecho de Magallanes, una de esas naves, la denominada Fe, comandada por Sebald van Weert de 320 toneladas, que había zarpado tripulada por 109 hombres y armada con 20 cañones, emprendió el regreso a Róterdam por el Atlántico, tornaviaje durante el cual descubrieron, el 24 de enero de 1600, tres islas situadas en los 50° 40' de latitud sur y a unas 60 leguas holandesas de la costa (equivalentes a 341 km) donde no se intentó desembarcar pues la nave había perdido todos sus botes en las borrascas pasadas, tierras que los cartógrafos neerlandeses designaron como «Islas Sebaldinas», las que cabe identificar con las islas Jason (denominadas así por los invasores ingleses en 1765) las que forman la parte noroccidental del archipiélago de las Malvinas. Después de veinticinco meses de tribulaciones, llegaron solamente treinta y seis consternados sobrevivientes.


          El diario y las notas escritas durante el viaje de 1606 de Willem Janszoon, navegante neerlandés al mando de la Duyfken (“Pequeña paloma”) se han perdido, pero el mapa que muestra la posición del primer desembarco en Australia, ha tenido mejor suerte. Todavía existía en Ámsterdam cuando Hessel Gerritsz dibujó su mapa del Pacífico en 1622, en el cual reprodujo los elementos cartografiados por Janszoon de gran parte de ese territorio.

          Por lo tanto, se mantiene la versión oficial del descubrimiento del Beagle, por Matthew Murray, en el año 1830. 




Atlántico Sur - Capítulo 4: Canal Beagle
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