El canal Beagle
El canal Beagle u Onashaga (en idioma yámana: 'canal del norte') es un paso marítimo en el extremo sur de
América que conecta el océano Atlántico con el Pacífico. Localizado a la altura
del paralelo 55° sur, se extiende aproximadamente 250 kilómetros a lo largo de
la costa sur de la isla Grande de Tierra del Fuego, separándola de la región de
los archipiélagos más australes. Parte de su curso determina la frontera entre
Argentina y Chile.
El retroceso posglacial, de una masa
de hielo que había descendido de las cumbres cordilleranas, determinó que ese
valle longitudinal fuese invadido por las aguas del mar, dando origen al
mencionado canal de varios centenares de metros de profundidad media y una
anchura promedio algo mayor a las dos millas náuticas (3,7 km).
Los canoeros yámana, los pobladores más australes del mundo, fueron, desde hace
unos diez mil años, los primitivos habitantes de la costa meridional del curso
que ahora llamamos Beagle, es decir, de las islas, islotes y canales situados
al sur del mismo. En cambio, dentro del territorio de la isla grande, desde la
costa norte del canal hasta orillas del estrecho de Magallanes, vivían los selk’nam (mal llamados “onas”) que eran
cazadores pedestres, pero no navegantes, así como sus vecinos los haush, encerrados en extremo sureste de la isla (Península Mitre).
El nombre Beagle hace referencia al
bergantín HMS Beagle que realizaba estudios hidrográficos en las costas australes de América entre
1826 y 1830.
En el mes de abril de ese último año, mientras aquel permanecía anclado en bahía Orange y el oficial de la marina real británica Matthew Murray cumplía órdenes superiores de explorar esos contornos, descubrió un canal que se extendía de este a oeste y hasta donde alcanzaba la vista, de unas dos millas náuticas de ancho, al que se le dio el nombre del navío que comandaba, por entonces, el capitán Robert Fitz Roy.
(1) HMS siglas de un acrónimo naval ("His Majesty's
Ship") que en español se traduce por "Navío de Su Majestad".
“Todo el archipiélago pertenece a
Chile excepto la isla de Los Estados y la mitad oriental de isla Grande que
pertenecen a Argentina. A finales de 1978 los dos países estuvieron al borde de
la guerra por la discrepancia entre los límites de ambos estados, especialmente
en el Canal de Beagle y en las islas al sur de éste. Con la mediación del
Vaticano, en 1984 se firmó el tratado de Paz y Amistad entre ambas naciones
(ratificado en 1985) que puso fin al conflicto y fijó definitivamente las
fronteras australes entre Argentina y Chile.” (2)
(2)https://www.navegar-es-preciso.com/news/el-archipielago-de-tierra-de-fuego-y-la-navegacion/
Un mapa misterioso
La importancia geopolítica de la
cartografía se hace evidente cuando, no habiendo instalación permanente o
posesión efectiva de un territorio, se recurre a lo que John Elliott (citado por Rodríguez Couto) definió como la «ocupación
simbólica del espacio» que se concretaba mediante la imposición de nombres a
las tierras recién descubiertas, designaciones con las que se pretendía
introducirlas en el mundo ideológico de sus descu- bridores.
De esta forma de posesión simbólica del espacio se dejaba constancia en planos, cartas o mapas, con la finalidad de afirmar los derechos sobre el territorio cartografiado, frente a potenciales rivales que pretendieran discutir su propiedad (Elliott, 2011). (1)
Por tal razón, las sucesivas expediciones se cuidaban de renombrar todos aquellos lugares “nuevamente descubiertos”, denominaciones que no siempre tuvieron entrada en el uso gene- ralizado o en la toponimia respectiva.
(1) David Rodríguez Couto: El poder está en el mar. La expedición de los hermanos nodal- National Distance Education University - Article in Obradoiro de Historia Moderna · 2018.-
1.- El
“pre-descubrimiento” del Beagle
En el Departamento de Cartas y Planos
de la Biblioteca Nacional de París se conserva, trazada sobre pergamino, una carta manuscrita y coloreada
denominada El Pacífico, obra del cartógrafo holandés Hessel Gerritsz (1581-1632) realizada en el curso del año 1622,
para la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales – Vereenigde Oostindische Compagnie – (VOC) empresa creada en Países
Bajos durante 1581 con el objeto de intensificar las exploraciones oceánicas
con fines comerciales.
Hessel Gerritsz, que había sido aprendiz del célebre Willem Jansz Blaeu, recibía los cuadernos de bitácora, donde se apuntaban los rumbos, velocidades, maniobras y demás accidentes de la navegación; además, por su posicionamiento como cartógrafo oficial de la mencionada compañía, disponía de informaciones fidedignas y actualizadas sobre tierras y mares lejanos, pormenores que usaba para crear las cartas náuticas a emplear en las siguientes expediciones, sistema copiado de la Casa de Contratación de Sevilla.
Arriba, a la derecha de esta carta se destacan los retratos de los tres navegantes relacionados con el océano Pacífico:
- Vasco Núñez de Balboa (el primero que lo avistó en 1513 y lo nombró Mar del Sur)
- Fernando de Magallanes (el primero que lo cruzó, en 1520/21 y le puso de nombre Mar Pacífico)
- Jacob
Le Maire (el primero que lo navegó rebasando el cabo de Hornos, en 1616, dando
origen a la cartografía de Tierra de Fuego propiamente como una isla). (2)
En lo referente al canal en cuestión,
debe observarse atenta-mente el ángulo inferior derecho de esa carta náutica,
imagen que a continuación se muestra aumentada.
(1)
Hessel Gerritsz (c. 1581–1632), Map of the Pacific Ocean, 1622,
Bibliothèque nationale de France, París, département des Cartes et Plans.
Esta podría ser la primera
representación cartográfica del canal Beagle,
“descubierto” oficialmente dos siglos más tarde, en 1830, como se expresara ut supra.
En esa carta también se demuestra el
carácter insular de la Tierra del Fuego y por lo tanto su falta de conexión con
un incógnito territorio austral, confirmando que no era parte integrante de ninguna
masa continental.
En la parte sur de la isla, se puede observar
un trazado que une las aguas del Atlántico con las del Pacífico, aunque con una
curvatura y una amplitud exageradas, se interpreta que no puede ser otro que
ese canal que se denominaría Beagle
doscientos años después.
No se conoce con certeza que
navegante ha sido la fuente fidedigna o que expedición proporcionó a Hessel Gerritsz
la infor-mación necesaria para que éste produjera esa original represen-tación.
Para la época en que éste trazó su mapa de 1622, sólo consta la realización
de dos expediciones: en primer lugar, la neerlandesa comandada por Jacob Le Maire y Willem Schouten (1615 a 1617) que encontró el paso austral del cabo
de Hornos en su circunnavegación de 1616.
En relación con dicha expedición, se sabe que mantuvo un rumbo
relativamente alejado de las costas, trayectoria que Gerritsz reproduce en su obra (con línea de puntos) por lo que
resulta evidente que, si bien dispuso de alguna información al respecto,
ninguna referente al canal en cuestión.
En segundo lugar, debe tenerse en cuenta que la otra nave-gación
exploratoria, anterior al mapa aludido, fue la flota española de los hermanos
Nodal, llevada a cabo entre 1618 y 1619, que en principio es descartada como
fuente informativa de Gerritsz,
por-que en los materiales cartográficos que produjo se advirtieron, sobre la
costa este de la isla, el trazado de una especie de embocadura, que podría ser
la de un canal, pero que no tiene la continuidad necesaria como para
desembocar en la costa del oeste.
Pero existe una carta que bien pudo haber contribuido a la inspiración de Gerritsz y esa es la que realizó el cartógrafo flamenco Pieter de Letter, rotulada Carta de la Tierra del Fuego con los estrechos de Magallanes y Le Maire, datada en 1618, es decir, antes de la travesía de los hermanos Nodal y en el que, extrañamente, las inscripciones están en lengua portuguesa. Dicho autor no participó en la expedición de Schouten y Le Maire, Pieter de Letter fue tripulante de la flota de Joris van Spilbergen, corsario neerlandés que, entre 1614 y 1617, persiguió los galeones y atacó puertos españoles en América.
En la carta de Lettre se
dibuja al sur de la isla una abertura o embocadura de un posible canal cuyas
líneas paralelas sugieren su prolongación hacia el interior y sobre cuya costa,
en portugués, se ha anotado “o Rio grande
por a parte do sul tres ilhas”, vale decir, "Un río grande, por la parte
del sur tres islas".
Según Martinic, esta afirmación pone
en evidencia que el cartógrafo estuvo situado precisamente en la embocadura oriental
del canal Beagle, donde es notorio que
hay tres islas – Picton, Nueva y Lennox
– observando hacia el occidente un anchuroso canal por el cual discurría una corriente
de agua semejante aun curso fluvial.
En cuanto a la leyenda en portugués, parece indicar que se trataría de
una copia realizada con motivo y en ocasión de las tareas preparatorias de la
expedición de los hermanos Nodal, travesía a los mares del sur que se estaba
organizando en Lisboa.
La misma pieza, en la costa fueguina suroccidental, muestra una abertura
que parece ser de una boca de canal, la que imagi-nariamente podría
concatenarse con aquella del "río grande" y dar forma a un trazado de
canal similar al dibujado por Hessel
Gerritsz, trazado que correspondería al innominado canal austral de la isla
de Tierra del Fuego.
El flamenco Pieter de Lettre pudo
haber sido la fuente que informara a Hessel
Gerritsz para el trazado de esa parte de su gran mapa “El Pacífico”, pero
nada impide considerar que otros nave-gantes hayan incursionado por la
embocadura o por la desemboca-dura referidas, sin documentar esas circunstancias.
También llama poderosamente la atención que después de esa pieza
cartográfica, trazada por un artista competente, ningún otro experto
contemporáneo o posterior haya reproducido esta importante peculiaridad del
relieve fueguino, en ese sentido se pueden rever las obras de Guillermo Blaeu y Pieter Keer, entre otras, las que suelen insinuar alguna entrada, en una u otra orilla de la isla, sin completar en forma terminante
ese trazado.
Por otra parte, la abertura que en la carta de Lettre se señala como la boca de un “río Grande”, que en realidad se pretende ver como el inicio de un canal de costa a costa, en el mapa de Keer, y otras cartografías, se menciona como “bahía del Buen Suceso”, topónimo con se designó esa amplia concavidad natural de la línea costera ocupada por el agua de mar, donde fondeara la expedición de los hermanos Nodal en enero de 1619.
No obstante, puede decirse que, aunque con ciertas dudas, Pedro de Lettre pudo haber conocido
directamente, por interpósita persona o acaso intuir, como efectivamente lo
harían después, en 1624, otros marinos holandeses de la expedición de L’Hermite, en el sentido “que la Tierra del Fuego está dividida en
varias islas y que por sus canales se puede passar al mar del sur, sin tocar ni
ver el cabo de Hornos, el qual se ha de dexar hazia el austro”. (1)
(1)
Mateo Martinic Beros: El canal Beagle en un mapa del siglo XVII – Anales
Instituto Patagonia. Serie Cs. Hs. (Chile) 2000.-
Ahora resulta que, según esas
declaraciones, la isla estaría surcada por más de un canal, cursos que
posibilitarían el paso de un océano a otro, sin entrar al estrecho de
Magallanes ni navegar el cabo de Hornos.
2.- El otro
canal “imaginario”
Puede observarse en la imagen siguiente, en la zona norte del fragmento fueguino, un trazado que también podría tomarse como correspondiente a otro canal interoceánico, donde se lee, “Entrada de San Sebastián”.
Para aclarar este punto es necesario
consultar, también, otro trabajo de Martinic Beros, prestigioso historiador
chileno contem- poráneo, especializado en investigar y difundir el patrimonio
histórico y cultural de la región magallánica, escrito que se refiere a la expedición
de los hermanos Nodal, conocida como “la jornada del estrecho”. (1)
(1)
Mateo Martinic Beros: Cuatro siglos del viaje de los hermanos Nodal a la Tierra
del Fuego (1618-1619) – Magallania – Punta Arenas (Chile)
La política monopólica de la VOC originó que algunos de los mercaderes
excluidos buscaran un nuevo paso entre el Atlántico y el Pacífico. Por esa
razón, Isaac Le Maire, uno de los
mayores accionistas de la VOC, fundó la Compañía Austral (Australische of Zuid Compagnie) con sede en la ciudad de Hoorn, entonces su hijo Jacob y el experto navegante Willem Corneliszoon Schouten se
aventuraron en los mares del sur para sortear el estrecho de Magallanes.
Cuando la travesía neerlandesa descubrió el nuevo paso (que denominaron Le Maire) observaron que esta angostura
de 24 km se abría, entre la península situada al oeste que llamaron tierra de Mauritius van Nassau, en honor del futuro
Príncipe de Orange (actualmente península Mitre) y las islas del este nombradas
Staten Landt (Islas de los Estados)
en honor al parlamento de los Países Bajos. El 31 de enero de 1616 la
expedición alcanzó los 57 grados y 48 minutos de la latitud sur a la altura de
un cabo que bautizaron también como Caep
Hoorn (Cabo de Hornos) por la ciudad holandesa del mismo nombre. (2)
(2)
David Rodríguez Couto: La expedición de los hermanos Nodal (1618-1619) Facultad
de Geografía e Historia – Universidad Nacional de Educación a Distancia. -
Con el regreso a Holanda de Willem
Schouten en 1616 (Le Maire murió en el retorno) tras el viaje de
circunnavegación al sur de América, se divulgan las noticias sobre los confines
del continente americano y la existencia de un nuevo paso, entre los océanos
Atlántico y Pacífico.
Es necesario aludir al caso del marino español Francisco de Hoces,
capitán de la carabela San Lesmes, formaba parte de la expedición de García
Jofre de Loaysa a las islas Molucas, que partió de La Coruña el 25 de mayo de
1525. Intentando atravesar el estrecho de Magallanes, una fuerte borrasca
dispersó a las naves de Loaysa, alejando a la San Lesmes hacia el Atlántico
sur. Según el perspicaz tripulante Andrés de Urdaneta, “hasta cincuenta e cinco grados [...] que les parecía que allí era el
acabado de la tierra”, por lo que algunos autores han creído ver que llegó
hasta el mismo cabo de Hornos, hoy totalmente descartado, según la Real
Academia de la Historia con sede en Madrid.
Por entonces, comienzos del siglo XVII, aun la mayoría de los navegantes
seguían pensando que la costa sur del estrecho de Magallanes pertenecía a la Terra Australis, aunque la insularidad
de la Tierra de Fuego ya había sido insinuada tiempo atrás, cuando el pirata
inglés Sir Francis Drake, en su viaje
del año 1578, después cruzar el estrecho de Magallanes, alcanzó los 57 grados
de latitud sur, situándose de este modo en la longitud del cabo de Hornos, si
bien en su diario de viaje no se apuntó este descubri-miento, sí se sugiere la
existencia de una posible ruta al sur, dando por cierta así la mencionada
insularidad de Tierra de Fuego. Por su parte, Pedro Fernández de Quirós también
se hacía eco en 1605-1606 del testimonio de un geógrafo que estaba al servicio
del corsario Richard Hawkins, quien
afirmaba la posibilidad de que hubiese un paso más al sur, cuestión esta que
Quirós planteará luego en sus memoriales.
Si bien en España se tenían algunas dudosas informaciones al respecto,
incluso desde la incursión de Francis Drake,
tras el viaje de Schouten y Le Maire el rey Felipe III y su consejo
de cortesanos, consideraron imprescindible despejar toda duda y comprobar la
veracidad del aserto referido al contorno final del continente y la exactitud
geográfica de ese pasaje interoceánico, inconmensurable espacio franco, es
decir exento del dominio español, que era preciso navegar mediante una
expedición armada y fletada por la corona hispánica.
El marino gallego Bartolomé García de Nodal, un capitán de probada experiencia, fue designado para organizar la expedición, su avezado hermano, Gonzalo de Nodal, formó parte de la plana mayor, además de un calificado grupo de pilotos, encabezado por Diego Ramírez de Arellano, cosmógrafo de nota, al que se sumaron los flamencos Pieter de Letter (Pedro de Letre para los españoles), Jan de Witte (Juan Blanco) y Valentyn Janszoon o Janssen, entre otros, pues para la expedición se contrataron en total ocho pilotos, todos con acreditada pericia náutica y conocimientos de la geografía meridional, así se embarcaron también los portugueses Juan Lopes y Juan Manso, recurriéndose además a los castellanos Simón Saneado y Juan Núñez de Nodal, sobrino de los capitanes de la travesía.
Un problema recurrente en aquellos tiempos era reclutar pi-lotos españoles
con algún conocimiento y relativa experiencia en la navegación hacia los rumbos
alejados de la “carrera de Indias”, por esta razón se contrataban extranjeros idóneos,
especialmente de los Países Bajos, prácticos foráneos que, aunque de esta
manera tenían acceso a las cartas náuticas españolas, virtualmente secretas,
también aportaban sus exclusivos conocimientos cartográficos, adquiridos en la
época del mayor expansionismo marítimo holandés.
A fines del siglo XVI y primera mitad del siguiente, desde 1580 hasta 1640,
el reino de Portugal estuvo unido a la monarquía hispánica, en los años que se
tratan bajo la corona de Felipe III, imperio súper dimensionado que se asentaba
sobre los vastos dominios resultantes de sus respectivos territorios de
ultramar, posesiones que dependían de la fluidez de las rutas oceánicas para su
conservación, cuando la corte de Madrid comenzó a preocuparse ante pujante
crecimiento del poderío naval de los Países Bajos y su ofensiva religiosa e
ideológica que cuestionaba los derechos de España derivados de las bulas
papales y el Tratado de Tordesillas. (3)
En virtud de esa unión dinástica y por razones de costos, la adquisición
de los materiales y la construcción de las naves para la travesía se realizaron
en Portugal, donde también se reclutó la marinería de manera forzosa, aunque se
le adelantaron diez mensualidades.
(3)
David Rodríguez Couto: El poder está en el mar. La expedición de los hermanos
nodal- National Distance Education University - Article in
Obradoiro de Historia Moderna · December 2018.-
Ultimados los preparativos, finalizado el alistamiento de las naves, así
como el equipamiento y aprovisionamiento de las tripulaciones, con Bartolomé de
Nodal embarcado en la carabela capitana Nuestra
Señora de Atocha y su hermano Gonzalo en la carabela Nuestra Señora del Buen Suceso, zarparon del puerto de Lisboa el 27
de septiembre de 1618.
El 15 de enero avistaron el cabo Vírgenes y
la embocadura atlántica del estrecho de Magallanes, el día 18 emprenden el reco-nocimiento,
por el este, de esa isla grande que algunos asociaban con los humos y los
fuegos, procediendo a identificar los diversos accidentes costeros que
despuntan en su derrotero.
El 20 de enero de 1619 asignaron el topónimo “canal de San Sebastián”,
nombre del santo del día, a lo que en realidad es una amplia bahía, cuya boca
mide alrededor de 9 millas náuticas, unos 17 km, con una profundidad promedio
de 20 metros, donde fon-dearon para reparo de los vientos del oeste.
Una de las piezas cartográficas, derivada de ese viaje de los Nodal, es obra del cartógrafo portugués Pedro Teixeira Ealbernas, realizada en 1621. Manuscrita e iluminada, presenta en su trazado y toponimia el error de considerar una “entrada” o “canal” inexistente, supuesto cauce que comunicaría el Atlántico con el estrecho magallánico, donde en realidad está esa amplia bahía que conservó el nombre de San Sebastián.
Evidentemente, Gerritsz tuvo a
su alcance el material trazado con motivo y en ocasión de la travesía Nodal, ya
que en su mapa de 1622 también aparece la supuesta “entrada” o “canal”, itinerario en
el que también participara Pieter de
Letter, el autor de aquella carta de 1618, manuscrita en portugués.
3.- Continuación del viaje
El día 22 anclaron en la que denominaron bahía del Buen Suceso, nombre
de una de las embarcaciones, memorable porque los expedicionarios tuvieron el
primer avistamiento cercano y contacto pacífico con una parcialidad de cazadores
isleños haush), cuya presencia la
gente de Magallanes sólo había intuido por sus humos y fuegos.
El lunes 28 de enero de 1619, la corriente oceánica se mostró con tanta
fuerza y vigor hacia el sur, de manera que, con muy poco viento, o sin él, en
tres horas estaban inmersos en el Mar del Sur (Océano Pacífico) donde debieron
soportar la contracorriente del norte, con cierto temor porque parecía que “rompía la mar”.
Al día siguiente, martes 29, fueron corriendo la costa al oeste, hasta
llegar a la boca de una bahía, San Gonzalo (como la denominaron seguramente
para enaltecer al capitán de una de las carabelas, Gonzalo de Nodal) igual
nombre dieron al cabo que “está a la boca
de la Bahía”.
La noche del lunes 4 de febrero los encontró en el cabo San Gonzalo,
porque turbonadas y corrientes adversas obligaron a fondear en esa bahía. Según
la relación de los Nodal, desde el cabo San Gonzalo al de San Idelfonso
(Hornos) se encuentran tres islas, la primera, que está sola y distante un par
de leguas, poco más o menos, de las otras dos, que desde lejos parecen una
sola. Tal vez los autores se hayan referido a las islas Nueva, Picton y Lenox,
también conocidas actualmente como “las islas del Beagle”, las que están
rodeadas de varios islotes “que parecen
barcos sobre la mar” y forman parte del archipiélago situado en el extremo oriental
del Beagle. (1)
En las costas que fueron “descubriendo”, encontraron muchas ensenadas, las que resultan ser grandes bahías. Una de esas entradas era, en realidad, la boca del canal posteriormente denominado Beagle, frente al cual pasaron, sin entrar en él.
(1) Bartolomé García y Gonzalo de Nodal (1621): "Relación del viaje que por orden de Su Magestad y acuerdo del Real Consejo de Indias. Hizieron los capitanes Bartolomé García de Nodal, y Gonçalo de Nodal, hermanos, naturales de Ponte Vedra, al descubrimiento del Estrecho nuebo de S. Vicente y reconosimiento del de Magallanes."
Aquella entrada es la bahía Aguirre, sobre la entrada del canal Beagle y
en la punta Kinnaird, del cabo San Gonzalo, se encuentra el faro del mismo
nombre, no habitado, perteneciente a la Armada Argentina, instalación que se
caracteriza por no presentar suficiente contraste con respecto a la topografía
circundante. (2)
https://www.estudiospatagonicos.com.ar/informes/faro-san-gonzalo.htm
El viaje prosiguió a través de los pasos descubiertos por los
holandeses, también reconocieron el cabo que se creía terminal de América y
observar el notorio peñón insular, con lo cual tuvieron la evidencia del confín
continental y de la inmensidad oceánica que lo circunda,
En los días siguientes, los fuertes vientos y el impetuoso oleaje los derivaron hacia el sudoeste de ese cabo de Hornos, llegando a navegar latitudes australes nunca antes alcanzadas y descubrir, en medio de un mar agitado, con copiosos aguaceros o densas neva-das, un pequeño archipiélago, conjunto de pequeñas y desconocidas islas, islotes, arrecifes y promontorios rocosos, de escasa superficie, costas abruptas y escarpado relieve, islas a las que le impusieron el nombre del piloto mayor de la expedición Diego Ramírez, topónimo que tiene entrada tanto en la obra del portugués Pedro Teixeira Ealbernas de 1621 como en la Hessel Gerritsz de 1622, con lo que también se comprueba que éste último tuvo acceso, en todo o en parte, a las informaciones y documentación originadas por “la jornada del estrecho”, llevada a cabo por los hermanos Nodal. (1)
(1) David Rodríguez Couto: La expedición de los
hermanos Nodal (1618-1619) Facultad de Geografía e Historia – Universidad
Nacional de Educación a Distancia.
![]() |
Islas de Diego Ramírez Reconocimiento del Estrecho de Magallanes (frag. modif.) Pedro Teixeira Ealbernas (1621) |
El tornaviaje se verifica a través de la boca
occidental del Estrecho de Magallanes para completar la primera
circun- navegación fueguina.
“El hallazgo holandés de tres años antes quedaba comprobado y ratificado: la tierra del sur del estrecho de Magallanes era una isla (tal como lo había preanunciado Drake en 1578) y al sur de su cabo terminal únicamente había mar libre, un nuevo paso franco para navegar.” (1)
Fue una expedición exitosa, ya que no solamente se alcanzaron todos los objetivos, sino que, además, no se perdieron ni vidas ni barcos y la campaña se realizó en el corto lapso de nueve meses y trece días.
(1) Mateo Martinic Beros: Cuatro siglos del viaje de los hermanos Nodal a la Tierra del Fuego (1618-1619) – Magallania – Punta Arenas (Chile)
No obstante, se siguen ignorando cuales fueron los datos que obraban en poder de Hessel Gerritsz para que éste produjera esa original representación cartográfica, en tanto que se conocen, por ejemplo, las fuentes de las cuales se informó para el trazado de las islas que actualmente se denominan Malvinas y Australia.
![]() |
ARCHIPIÉLAGO MALVINAS |
El diario y las notas escritas durante el viaje de 1606 de Willem Janszoon, navegante neerlandés al mando de la Duyfken (“Pequeña paloma”) se han perdido, pero el mapa que muestra la posición del primer desembarco en Australia, ha tenido mejor suerte. Todavía existía en Ámsterdam cuando Hessel Gerritsz dibujó su mapa del Pacífico en 1622, en el cual reprodujo los elementos cartografiados por Janszoon de gran parte de ese territorio.
Por lo tanto, se mantiene la versión oficial del descubrimiento del Beagle, por Matthew Murray, en el año 1830.
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